
Autoridades refuerzan controles en Bogotá ante problemas de salubridad, uso indebido del espacio público y venta de alimentos en condiciones irregulares
La venta de alimentos en el espacio público vuelve a generar preocupación en Bogotá, en medio de operativos más frecuentes y decomisos que evidencian serias fallas en las condiciones sanitarias. La situación combina retos de salud pública, informalidad laboral y ocupación no autorizada de zonas comunes, lo que ha llevado a un aumento en las acciones de control por parte de las autoridades.
La directora del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP), Lucía Bastidas, advirtió que no se puede seguir normalizando la comercialización de comida en condiciones insalubres. A través de sus redes sociales, señaló que es necesario equilibrar el derecho al trabajo con el derecho a la salud, y recalcó que el respeto por el espacio público es fundamental, así como la existencia de alternativas legales para operar sin poner en riesgo a los ciudadanos.
En diferentes sectores de la capital, es común encontrar puestos de comida improvisados en andenes, estaciones de TransMilenio, parques, puentes peatonales y zonas de alta afluencia como estadios o escenarios de conciertos. En estos puntos se venden productos como hamburguesas, perros calientes, empanadas, chuzos, arepas, pizzas, tacos y almuerzos completos, muchas veces sin supervisión visible ni garantías sanitarias.
El principal riesgo radica en que gran parte de estos establecimientos no cumple con las normas de higiene exigidas para la manipulación y venta de alimentos. Esta problemática se ve agravada tanto por la falta de control efectivo como por la indiferencia o desconocimiento de los consumidores, quienes en muchos casos priorizan el bajo costo o la rapidez sobre la seguridad alimentaria.
Algunos ciudadanos reconocen los peligros, pero continúan comprando en estos puntos por conveniencia. Otros relatan experiencias negativas, como intoxicaciones o complicaciones de salud derivadas del consumo de comida callejera. En marzo, por ejemplo, las autoridades decomisaron 11 toneladas de alimentos en mal estado en la localidad de Kennedy, una cifra que refleja la dimensión del problema y la necesidad de fortalecer la vigilancia.
La situación se torna aún más preocupante ante denuncias sobre el uso de materiales no aptos para el consumo humano, como residuos provenientes de curtiembres, presuntamente utilizados en la elaboración de productos cárnicos que terminan en ventas informales. Estos alimentos representarían un riesgo grave para la salud, al poder transmitir enfermedades e infecciones gastrointestinales.
Desde el DADEP se insiste en que las acciones no buscan afectar a los vendedores informales, sino garantizar el cumplimiento de normas que protejan a toda la comunidad. Las autoridades llaman a la corresponsabilidad de los ciudadanos, invitándolos a ser más conscientes sobre el origen y las condiciones de los alimentos que consumen. Mientras tanto, los operativos continuarán, con el objetivo de preservar el espacio público y salvaguardar la salud de los bogotanos.
Escrito por: Daniel Martín Foto: (X) luciabastidasu / Puestos de comida / Alerta Bogotá
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